Cinco ejemplos

(Crítica de Ganar al viento)

 

A diferencia de lo que pueda suceder con una ficción, ante relatos reales sobre enfermedades graves y con altas posibilidades de fallecimiento es comprensible que muchos espectadores sientan un desasosiego especial, pues pueden ver cómo se rompen algunas barreras distanciadoras. Esos enfermos están vivos… o lo estaban cuando se rodaba. Y las barreras que todavía queden en pie se harán añicos con facilidad en caso de que sea un niño quien protagonice la cinta y, además, tenga una presencia constante en pantalla. El documental francés Ganar al viento nos presenta no a uno, sino a cinco chavalines diagnosticados con graves patologías; es un trabajo que no ahorra detalles muy dolorosos y deja momentos acongojantes como el del pequeño que dice que dejará de estar malito cuando se muera, pero cualquier prejuicio inicial debido a la premisa de la película se esfuma al momento y sus ochenta minutos terminan ofreciendo una de las propuestas más valiosas, por lo humanista y revelador de sus perspectivas, que ha llegado a las salas últimamente.

La experiodista Anne-Dauphine Julliand escribió sus libros Llenaré tus días de vida (2012) y Un día especial (2015) a raíz de la muerte de su segunda hija y, a pocos meses del fallecimiento de la tercera, aquejada de la misma enfermedad, empezó a preparar esta extensión cinematográfica de su proyecto personal. Adoptando una práctica fílmica que conjuga, con la mayor sencillez y la menor de las afectaciones, las maneras meramente observacionales y las testimoniales (cuando no hablan a cámara, siempre está la voz en off de los protagonistas), la directora sigue el día a día de cuatro niños y una niña entre consultas, curas, internamientos, salidas y juegos, muchos juegos. Sin presentar en ningún momento el punto de vista narrativo de un adulto que explique realidades médicas o deje expresiones de conmiseración, el documental expone cinco personalidades y los respectivos comportamientos diferentes (que pasan por la asunción, en definitiva) frente a la enfermedad. Eso sí, todos los chiquillos comparten una visión que nunca se basa en la pregunta de por qué están enfermos, muy al contrario de lo que es fácil que le suceda a cualquier mayor. Son niños que reivindican con palabras, gestos y actos su derecho a ser niños aunque las circunstancias les hayan obligado a escuchar como adultos un diagnóstico y a hacer frente como tales a terapias u operaciones.

Lo que emerge de este modo de mirar limpio y sorprendentemente sereno que demuestra Julliand, muy próximo a quienes retrata, a la vez que exento de cualquier voluntad de manipulación sentimental, es la concepción de la vida como un momento presente, un momento que empieza a cobrar sentido en cuanto uno se da cuenta que lo que vale es el aquí y el ahora. Cinco poderosos ejemplos apoyan la idea. Cinco personas admirables explican algo que muy probablemente los demás, llegado el momento, deberemos recordar.

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2 comentarios sobre “Cinco ejemplos

  1. Hola, Santiago:

    Bienvenido al blog, de nuevo. Ya sabes que tenía ganas de volver a leer textos tuyos por aquí y veo que la espera ha merecido mucho la pena. “Ganar al viento” es una película que maneja material muy delicado y lo presente con una mirada realmente modélica. No es fácil contar y transmitir lo que es esta película y tu texto lo consigue con tal transparencia que parece que hacerlo sea sencillo. Y no lo es.

    Enhorabuena por este texto.

    un abrazo,

    jordi

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